
Una nueva primavera en la que se me hace necesario regresar al pasado.
Decido que se convierte en una necesidad, más bien, en una prioridad el escuchar el The Wall enfermamente, sino la enferma seré yo.
Todos los modelos científicos utilizados para explicar hechos empíricos se basan en el sentir humano, tal como el feedback, tracto hipotalámico-hipofisiario con pelotitas chicas de cosas que harán que otras cosas sucedan, esta vez yo cojo elementos nocivos del exterior y me convierto en una célula cancerosa, los metabolizo y hago metástasis haciendo mierda mi mente, relacionando recuerdos con lo que me ocurre hoy, se retuerce mi mesenterio al comprender lo que ocurre...
Por eso es tan necesario el The Wall, y recordar lo que me hacía sentir, conectarlo con lo que me hace sentir hoy, utilizar su martillo destructor para construirme a mi, quizá para evitar que me desmorone, algo que quizá esté ocurriendo.
No son palabras poéticas, no puedo encontrarlas, estoy demasiado enajenada con mi fetiche universidad. Demasiado es poco, muy poco decir.
Ir y regresar, generalmente escribo cuando regreso, esta vez regreso a un estado de un yo primitivo, de cuidar. Quizá pueda y deba ser interpretado como una advertencia.
The Show Must Go On