lunes, 22 de septiembre de 2008

Equinoccio de Prima Veris

Retomando la vieja costumbre de escribir algo en mi blog en cada equinoccio y solsticio. Y es que estos días son extrañamente especiales para mi, pero lamentablemente, aún no tengo el suficiente talento como para expresarlo con palabras y quizás jamás lo tenga. Mal que mal, soy de las que cree que uno nace o no nace con talento. Lo difícil es descubrirlo... realmente difícil, para mi extremadamente difícil aún.

Y es que estoy donde jamás quise estar, en un bachillerato, que significa mucho más que simples letras, unas tras otras. O que estar de sol a sol en mi querido edificio gris, con un singular toque de pintura "verde agua", como diría mi madre.

Nunca quise pensar que no sabía que quería hacer de mi vida. Me decía a mi misma: "misma, te gustan muchas cosas, por algo te decidirás pronto". Pero me fue imposible, de querer a ser todo, a querer ser nada ni nadie, y luego de caer ponerme de pie, con un plan completamente distinto al anterior, pero con sabor a pasado. Esas marcas que calaron profundo y que vuelven a renacer estímulados por unas buenas piezas musicales de Flairck.

Como la mayoría de las conclusiones que he sacado a lo largo de mi cortísima vida, siempre volviendo a lo mismo, más que avance esto parece retroceso, solo que con una tasa de cagazos que va en aumento.

Así que aún no sé qué hacer de mi vida. Seguiré en el condenado bachillerato, haciéndome falsas promesas y esperanzas, esperando la oportunidad que jamás será mía, esperando a que se me otorgue el paso al camino que sé que me entregará la estabilidad que siempre he anhelado, pero con cada introspección que hago me doy cuenta que la inestabilidad la llevo como en la sangre... como un gen oculto, que se expresa cuando le de la gana.

Si lo que sé que no ocurrirá ocurre, mi problema tiene solución. En caso contrario, tres opciones: escoger la pasión, escoger la mediocridad, o empezar una vez más de cero.

-------Fin del Equinoccio de Primavera-------

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