La piedra, la famosa piedra. Ella tiene múltiples cualidades, que la hacen ser para toda persona, un dolor de cabeza incomparable.
La primera vez que la vemos... es hermosa, brillante, es del color de sueños inocentes y esperanza. Nos gusta la piedra, jugamos con ella, la admiramos, la usamos de almohada [como el tipo de la Biblia], ¡Es tan rica!, no hay otra manera de describirla... buscamos a nuestros amigos y hacemos una ronda a su alrededor, cantamos canciones, bailamos, reímos... no pudimos haber encontrado otra mejor. Cuando tus amigos ya se han ido... quedamos nuevamente... nosotros y la bella piedra... ¡Ya no tenemos miedo! Ya hemos tomado una decisión: corremos, corremos con todas nuestras fuerzas, todo está bien, todo es seguro, nada malo podría pasar... un poco de vuelo... unas buenas zapatillas, tragamos saliva, 1..2,3 ¡comienza la carrera! [tú] Lo hiciste, al fin hiciste algo por ti mismo, estás llegando, eres feliz sintiendo el viento como una caricia en tus mejillas mientras aumentas la velocidad, estas solo a 5 metros de la plenitud [o al menos lo que creíste que era la plenitud]... ¡AH! ¡que mier...! no te diste cuenta y estas de rodillas, tus codos sangran, tierra amarga entre tus dientes y lágrimas desesperadas por salir entre tus pestañas sucias... te incorporas, miras hacia atrás... no puedes... creerlo. ¡La piedra! La maldita-bendita piedra ha torcido tus pies... y ya nada puede ser peor... lloras, lloras sin control... nunca más te dejarás engañar...
Esta vez, la cosa es diferente, superamos la caída, somos más fuertes, aprendimos, es lo más importante, no importa si sufrimos, lo que cuenta es que aprendimos. Estamos alerta, nos cuesta hacer rondas con los amigos de nuevo, pero poco a poco nos acostumbramos, no podemos aislarnos de por vida, hay que vivir por vivir, te sientes orgulloso de ti. Ahora el paisaje triste de la vez anterior, ha cambiado... lo que antes era solo un pedazo de tierra muerta, hoy es todo de verde, un suave césped ha crecido en él, nos invita a dormir en su seno y eso hacemos, miramos el cielo, la sombra que nos entregan los árboles nos hace sentir aliviados, el brillo de sus hojas nos tiene encandilados... y estamos tranquilos... sumamente tranquilos. [tú] Se te acerca y toma tu mano, se siente cálido, agradable, aún así no quieres abrir tus ojos, ya sabes como cuidarte. Comienza a acariciarte, te sientes a gusto pero aún no caes, más bien no quieres caer. Tu pecho se hincha, hace tanto tiempo no sentías esa tranquilidad, esa seguridad de que nada malo pasará, y por lo mismo te dejas llevar, nada se compara a tu seguridad. Todo está bien, lo sientes, tus instintos no puedes equivocarse, abres los ojos, te levantas, coges su mano con la misma seguridad... y pasean por el campo eterno, saltando, riendo, mirándose a los ojos, riéndose más y más fuerte, girando con la mirada hacia el cielo, ¡Cómo podías haber olvidado como era este sentimiento!, ¡Cómo te gustaba jugar, rodar, girar!, sigues y sigues girando, ya nada puede detenerte.........¡AAHH!... risa entre cortada... no sabes si reír o llorar, nuevamente estás en el suelo y tus ropas manchadas de barro... no sabes qué paso... buscas.... buscas algo, algo encontrarás. Y lo encuentras, nuevamente tu bella piedra estaba ahí en el mismo prado, en el mismo sitio, nada había cambiado, ni siquiera tú... no puedes creerlo y lloras... lloras mientras el pasto y las nubes intentan consolarte... comprendes.
Comprendes que la tercera es la definitiva... la tercera definitiva...
2 comentarios:
claro, todos caemos siempre con la misma piedra. Y, bueno, a veces uno la elige.
posteame en lo último que hice, un perfil bakán. Chaito.
Oww u.u.
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