miércoles, 29 de julio de 2009

Vanguardismo

[Ensayo que escribí para Artes Visuales, como últimamete escribo solo para privados (no ven que todo se privatiza), es lo que hay]


A fines del siglo XIX y comienzos del XX de nuestra era, el arte en su totalidad se vio totalmente revolucionado y renovado. Se rompen progresivamente los cánones de las diversas Academias de Arte, surgen movimientos nuevos y atrevidos en todas partes de Europa simultáneamente, cargados de protesta y rebeldía. Son estos movimientos, que en su conjunto se denominan Vanguardismo, o movimientos de vanguardia. El vanguardismo se caracteriza por romper con los esquemas, generar escándalo, buscar la atención de los espectadores y reafirmar la libertad de expresión, siempre influido fuertemente por la Revolución Industrial y la Primera Guerra Mundial . Este rompimiento de preceptos establecidos a lo largo de toda la historia del Arte concluyen en una representación totalmente distinta, alejándose de la realidad tal y como se ve, o cómo la ve el ojo humano, o cómo debiese ser, o cómo se debiera ver, tópicos que fueron fundamentales a la hora de la resolución de obras pictóricas pertenecientes a movimientos precedentes. Esta nueva representación recurría mucho al concepto detrás de los objetos y es por eso que se dejan de pintar las cosas tal y como son, llegando al extremo de plasmar en las obras objetos, personas o paisajes que son completamente un enigma ante el ojo de un espectador cualquiera y aún así estar teñidas de contenidos y mensajes fuertes y rebeldes. Pero, ¿por qué hacia las primeras décadas del siglo XX, con el surgimiento de los movimientos de Vanguardia, la producción artística se vuelca hacia el progresivo abandono de su filiación mimética respecto a la representación y se orienta hacia elaboraciones de carácter discursivo?

El expresionismo es un movimiento surgido en Alemania, a fines del siglo XIX. Su objetivo era expresar los sentimientos del ser humano, principalmente los angustiantes como la angustia, el agobio, el terror, la depresión, tal como se puede apreciar en las famosas obras de Edvuard Munch. Dejaba de lado la utilización de una buena técnica y de obras aparentemente “bonitas”.

El cubismo surge a partir de la unión de las ideas de Cezánne y las del postimpresionismo, alrededor de 1907, año en que. Pablo Picasso pinto “Las señoritas d’Avignon”. Se rompe el volumen convirtiendo todo a planos, provocando también que no existan juegos de luz y sombras. Con el cubismo se elimina todo tipo de tradición, la forma de la representación es totalmente nueva, con el objetivo de la sintetización de la forma, llegar a la esencia de las cosas. También se sustentó en las ideas del filósofo Henri Bergston, quien postulaba que la base intelectual del hombre se encontraba en una memoria que almacenaba toda la información visual que recibía el individuo.

El futurismo surgió en Italia en el año 1909 con la publicación del “Manifieto Futurista” escrito por el poeta Filippo Tommaso Marinetti, en donde se observa un movimiento totalitario muy ligado al fascismo. Su objetivo es la búsqueda de la modernidad. Ve las figuras siempre en una constante dinámica en donde el tema de la velocidad y la desarticulación de la forma a través de ella se transforma en una recurrente temática.

El dadaísmo surge en 1916, en la ciudad de Zurich, Suiza. En plena Primera Guerra Mundial, este movimiento buscaba escandalizar a la burguesía, destruir las bases de la sociedad mediante el uso de la sátira y la ironía en sus obras. Además también destacó el fotomontaje y la utilización de materiales de desecho para construir obras lo que significó el origen del ready-made. El poeta Tristán Tzará escribió los “siete manifiestos dadá”. Gracias a la revista Dadá, se consiguió la dispersión del movimiento a otros lugares de Europa, como por ejemplo, Francia, en donde las influencias del dadaísmo terminarían por crear el grupo de los surrealistas a fines de la Guerra.

Como fue mencionado anteriormente, el surrealismo surge a partir del Dadá junto a la teoría psicoanalista de Sigmund Freud y del ambiente postguerra, el objetivo de este movimiento es llegar a lo más profundo del ser humano, que era el inconciente. Para pintar obras, no tenían que existir filtros ni censuras que impidieran la verdadera expresión del sentir humano, por lo que las obras surrealistas muchas veces resultaban ser absurdas e ilógicas, incomprendidas por la razón. André Breton escribió el “Primer Manifiesto del Surrealismo” en el año 1924.

El primer elemento en común que se observa entre todos estos movimientos, es la presencia de un ideólogo y/o doctrina, que sienta las bases teóricas según las cuales se rigen y dirigen los artistas identificados con ellas. Los manifiestos mostraban formas totalmente distintas e innovadoras de ver la realidad, buscaban reflejar cambios bruscos y urgentes a través del arte.

En cuanto a la técnica se observa concretamente el aire rebelde que respiran las vanguardias, si bien puede hablarse de nuevas técnicas o ausencia de ella, lo importante es que hubo un rompimiento con todo lo anterior y que ya no existen límites para el artista. Es una especie de desmoralización del arte.

La temática varía en cada movimiento, en el Expresionismo son los miedos y fobias humanas, en el cubismo abundan elementos comunes y a veces se recurría a una especie de Arte periodístico como en el caso de Picasso, en el futurismo la idea de modernidad y de velocidad, en el Dadá el escándalo y la destrucción, y en el Surrealismo el tema de los sueños, el inconciente y la relación entre ambos. Aparentemente temas muy distintos para movimientos que se dieron en la misma época y en sectores geográficos cercanos, pero todos ellos pueden explicarse a través del contexto histórico en el que estos se desenvuelven. Podríamos decir que el tema de la angustia y el terror expresionistas son signos de un estrés colectivo, expresado e identificado con las experiencias personales de cada artista. Siempre han ocurrido catástrofes y la vida de casi ningún artista ha sido fácil, pero es justo a finales del siglo XIX en donde sentimientos angustiantes cobran forma y colores y son exteriorizados por el artista para ser mostrados a la luz tal como “son”, con el caso siempre excepcional de Goya. Las ideas del Futurismo: modernidad, velocidad, futuro, sugieren inmediatamente el nombre de Revolución Industrial. La Revolución Industrial cambia la forma de pensar de todas las sociedades y todos los sectores, ideas como la producción en masa y un extremadamente rápido “progreso” provoca que movimientos como el nazismo y el fascismo pudieran ser llevados a la realidad de la época y eso se refleja claramente en este movimiento. Entre 1914 y 1918 se desarrolla la Primera Guerra Mundial y justo en medio de estos años, surge el Dadá , que llega a reflejar una especie de clímax de tensión mundial. Es el movimiento más atrevido, el más rebelde, el que más protesta. Los dadaístas buscan la destrucción de las bases de una sociedad que ya está completamente enajenada y desmoralizada, un panorama nada alentador, lo que también podría dar explicación a la publicación de manifiestos de cada movimiento que se desarrolló en esta época. Y al fin el Surrealismo y sus temas oníricos e incomprendidos muestran como ya el cambio ha sido radical y sin vuelta atrás, que el arte se ha transformado de formal total y que las obras nunca serán fieles representaciones de la realidad, o solo utilizadas con fines religiosos y morales, o como propaganda política, o como solo expresión de emociones, o como vías para descubrir como se comporta la realidad, es eso y más, como lo sugiere la palabra surreal es una realidad distinta dispuesta a aceptar toda la naturaleza del humano, sus locuras, sus pulsiones y deseos.

La variedad temática y técnica presente en el vanguardismo también es signo de una nueva característica del hombre moderno: el individualismo. Producto directo también del Capitalismo y la Revolución Industrial, una mezcla entre individualismo y producción en masa enferman poco a poco a las sociedades, muchos “valores” se van perdiendo y otras cosas comienzan a ser relevantes en las vidas de las personas comunes, el arte se hace presente y al mismo tiempo se une a estos elementos y formas de vida, pero también alerta y pone al desnudo los desequilibrios emocionales y mentales que son producto de estos fenómenos de carácter mundial. Si mencionamos la importancia de la Primera Guerra mundial, el período preguerra y el postguerra, es todo consecuencia de lo mismo que se ha mencionado anteriormente, del decurso de la humanidad, tal y como lo dijo Plauto “El hombre es el lobo del hombre” (Homo Homini Lupus)

Volviendo a la pregunta inicial y a modo de síntesis, la elaboración de obras de tipo discursivo dejando de lado la filiación mimética de las formas, nace como una necesidad ante el contexto histórico de fines del siglo XIX y comienzos del XX, el estrés social y la depresión mundial llegaron a puntos en que estallaron las mentes creativas de los artistas. El Arte dio un vuelco que finalmente lo convirtió en la desembocadura de todas las emociones y secretos humanos que estaban censurados y perturbados al mismo tiempo, efecto de la dinámica entre el individualismo, las guerras y la producción en masa.


[En la imagen : La Noche Estrellada - Vincent Van Gogh]




martes, 7 de julio de 2009

El Principito

[Hoy este capítulo significa algo distinto para mi... y no estoy segura de si me gusta o no]

CAPÍTULO XXI

Fue entonces que apareció el zorro:

- Buen día - dijo el zorro.

- Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie.

- Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano...

- Quién eres? – dijo el principito. – Eres muy bonito...

- Soy un zorro – dijo el zorro.

- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste...

- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.

- Ah! perdón – dijo el principito.

Pero, después de reflexionar, agregó:

- ¿Qué significa "domesticar”?

- No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas?

- Busco a los hombres – dijo el principito. – ¿Qué significa "domesticar”?

- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto! También crían gallinas. Es su único interés. Buscas gallinas?

- No – dijo el principito. – Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar”?

- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."

- Crear lazos?

- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo...

- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que me ha domesticado...

- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas...

- Oh! no es en la Tierra – dijo el principito.

El zorro pareció muy intrigado:

- En otro planeta?

- Sí.

- Hay cazadores en aquel planeta?

- No.

- Eso es interesante! Y gallinas?

- No.

- Nada es perfecto – suspiró el zorro.

Pero el zorro volvió a su idea:

- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira! Ves, allá lejos, los campos de trigo? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...

El zorro se calló y miró largamente al principito:

- ¡Por favor... domestícame! – dijo.

- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame!

- Qué hay que hacer? – dijo el principito.

- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

Al día siguiente el principito regresó.

- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos.

- ¿Qué es un rito? – dijo el principito.

- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:

- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.

- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.

- Claro – dijo el zorro.

- Pero vas a llorar ! – dijo el principito.

- Claro – dijo el zorro.

- Entonces no ganas nada !

- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.

Luego agregó:

- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.

El principito fue a ver nuevamente a las rosas:

- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.

Y las rosas estaban muy incómodas.

- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.

Y volvió con el zorro:

- Adiós – dijo...

- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.

- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.

- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo.

- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...

- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo.