martes, 8 de diciembre de 2009

Desequilibrio 2


Náusea, náuseas a toda hora. Náuseas cuando pongo los pies en la tierra y cuando quiero dejar de estar en pie. Cuando caigo a orillas del camino, caigo cada quince minutos, sin excepción, no dejo de desmayarme. Siento un hormigueo en mi estómago, desagradable, en mis manos también, en la punta de mis pies. Las hormigas me recorren hasta llegar a mi cabeza, se meten dentro de mi cerebro, se acumulan, son cada vez más. Hormigas estrategas se preparan para atacar en el momento preciso, el momento en el que siento que una parte que mi cráneo sea ha roto, ha saltado lejos y se ha quebrado, junto con mis piernas y mis brazos, los veo haciéndose trizas junto a mi entera, y me va llevando una brisa... una brisa nauseabunda.

2 comentarios:

Christian dijo...

Espero que un pronto equilibrio logre la aniquilación de las putas hormigas.

Anibe dijo...

La solución no es bebestible.