
No importa si los amas o los odias, si son personas a las que envías solo una cálida mirada, o la peor de las maldiciones. Deja de importar si los llamas "amigos", decir eso ya es mucho para mi. Si son quienes comparten cada segundo de tu día, si tienes una conexión mística con ellos, no importa si les entregas nada o tu vida, un chocolate o una caricia. Todos resbalan... y caen, todos se olvidan. En el recuerdo ya no son ellos mismos, son lo que tú quisiste que fueran, envidia, comprensión, cariño, rencor, amor; las personas son recuerdos, y los recuerdos no son más que un cúmulo de sentimientos retardados. Varios tienen la capacidad de ver algo más allá y tener el valor para decir "qué triste, ya no tienes esperanzas... en las personas", me limito a sonreir y a repetirme una vez más que creo en la única persona en la que debo creer, mi egoísta causa única y última, yo misma, como camino y como final. Ya no existen decepciones, solo gente que viene y va. El objetivo, Γνωθι Σεαυτόν.
2 comentarios:
A veces los recuerdos no te dejan avanzar...
¿No te pasa que los recuerdos son tan grandes, que son imposibles de andar trayendo? Muy, muy pesados.
Tan pesados, que uno recibe ayuda y... otra vez, tropezaste con la misma piedra. Y uno ya quiere dejar de reconocerlo. De compartirlo, o de siquiera admitirlo.
Pero hay recuerdos que son pequeños, lindos, esos que nadie considera, y que como toda cosa pequeña, muchas veces es más importante que una grande.
Todo va, todo viene. Todo cambia. Así me acostumbré a pensar. Por lo menos yo.
Asdf.
panta rei...
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